Sé como el junco
"El que se queda parado como una columna muere en la batalla. El que se cimbrea como un junco triunfa."
Christopher Paolini
Uno de los conceptos más importantes que tenemos que aprender es el de la flexibilidad. Nuestro cuerpo espera distintos estímulos, tanto en el ejercicio físico como en la alimentación.
Durante la historia de su evolución, el ser humano logró adaptarse a todos los climas de la Tierra, a todas las alturas y a los distintos paisajes (selva, bosques, llanuras, montañas, etc). Todo gracias a su gran flexibillidad.
Nuestra salud global está ligada a la variabilidad, tanto en lo que hacemos físicamente como en lo que comemos. De vez en cuando necesitamos entrenar vigorosamente y también a baja intensidad (como caminar), así como descansar lo suficiente para recuperarnos.
El mismo principio tenemos que aplicar a la alimenación. No es bueno estar comiendo constantemente. La creencia de que hay que hacer 5 o 6 comidas al día todos los días no tiene fundamento y hasta puede ser perjudicial, ya que no es bueno estarle exigiando al intestino un trabajo constante.
Además el proseso de digestión genera residuos en las células de nuestro cuerpo (como ciertas proteínas) que se van acumulando y pueden acelerar la degradación y el envejecimiento celular.
Es como un taller en el que se trabaja constantemente y nunca se limpia. Va generando basura que se acumula y obstruye la producción, así como atenta contra la salud de los que operan en él.
Por ello es buena idea darle "un respiro" al organismo de vez en cuando, extendiando los períodos de ayuno (cuando dormimos ayunamos). Así le damos al cuerpo la oportunidad de reciclarse, reabsoviendo las sustancias de desecho de nuestras células.
Este proceso se llama autofagia, y se produce tanto cuando ayunamos como cuando hacemos un ejercicio de alta intensidad.
Para aprovechar los beneficios de la autofagia sólo tenemos que saltarnos el desayuno o la cena (con hacerlo 1 o 2 veces por semana está bien). Esto no significa necesariamente comer menos, ya que podemos compensar esas calorías que dejamos de ingerir con el resto de las comidas del día (aunque si estás buscando bajar de peso es una buena forma de aprovechar el déficit calórico).
A este tipo de ayuno intermitente se lo llama generalmente "16/8", porque concentra el período de alimentación en 8 horas, permitiendo un plazo de tiempo de 16 horas sin comer. Por supuesto que este lapso es aproximado, no tiene que ser exacto.
Si al principio te cuesta mucho saltarte una comida porque estás acostumbrado/a a comer seguido y pasas hambre (esto es normal), puedes ir extendiendo el plazo de ayuno (desde que te levantas hasta la primera ingesta, por ejemplo) poco a poco. Puedes empezar por dejar 12 horas sin comer, después 13... y así.
El ayuno intermitente, además de la autofagia, permite dar un descanso al intestino, y a algunas personas también les da más lucidez mental y energía, ya que eleva la dopamina (la hormona de la motivación).
Esto tiene una explcación evolutiva, ya que cuando éramos cazadores-recolectores (la mayor parte de nuestra existencia) rara vez teníamos el desayuno esperándonos al levantarnos por la mañana, por lo que teníamos que ir a buscarlo. Salíamos a cazar y después comíamos.
Como conclusión final, esta variabilidad en la alimentación te permitirá desarrollar una mayor flexibilidad metabólica, no teniendo que estar pendiente de la comida todo el tiempo. Te invito a incorporar este hábito para optimizar tu salud global.

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